No hay radio sin audiencia: conociendo a los oyentes de la era digital

julio lagos en mdpJulio Lagos es uno de los periodistas más prestigiosos de la radiofonía argentina de las últimas décadas. De sus tantos logros periodísticos, profesionales y humanos vale destacar dos a los fines de esta nota: su espíritu innovador que acercó la tecnología a la radio y los años que lo unieron a Mar del Plata, donde residió y puso al aire numerosas propuestas radiales con su impronta creativa al servicio de la audiencia.

En 1997, “La mañana de Julio Lagos” fue el primer programa de radio de la Argentina emitido en vivo y en directo a través de Internet. Ese sería el primer desafío tecnológico al que el entrañable conductor haría frente, marcando el camino para las emisiones radiales hasta el día de hoy.

En 1999, Lagos sorprendió a la audiencia de FM Aspen al colocar una cámara en el estudio de radio para visualizar la transmisión en tiempo real. Otro hito impensable para la radio, que más que desnaturalizarla la acercó a una audiencia revolucionada, profundamente afectada por el advenimiento contundente de la tecnología.

Ya en 2005, Julio Lagos lanzó la “Cadena Radiolagos”, integrada por catorce emisoras de todo el país. Las transmisiones vía Internet y podcasting permitían ser reproducidas infinidad de veces en cualquier momento y lugar, o a través de dispositivos de mp3.

redes sociales y la radioCuando las redes sociales ya eran todo un hecho en nuestra vida, Lagos propone desde su espacio en Radio El Mundo la participación activa de la audiencia en el “show radiofónico” facilitada por estos nuevos canales de comunicación. Facebook, Twitter y mensajes de voz fueron adoptados como nuevas vías de participación e interacción con los oyentes. Hoy la explicación de esta “dinámica 2.0” en el sistema de medios resulta redundante, pero allá por el 2011 las posibilidades recién estaban siendo exploradas. Y allí estaba Julio Lagos, a cargo de la experiencia que una vez más le dio la razón. Sigue leyendo

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Power to the people

Instagram es una de las redes sociales de moda, y quien quiera conocer los números o las razones que mire aquí.

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Mi experiencia personal es muy grata y soy una ferviente usuaria: casi a diario publico fotos en mi cuenta @jumonacchi, veo y gusto de las fotos de mis contactos y exploro por temáticas o personas relevantes.

Si tuviera que definir la esencia de Instagram en dos palabras, diría que el desplazamiento y lo cotidiano son sus estandartes. Sencillamente, porque no se puede actualizar desde una computadora: es una app que nos obliga a movernos, a salir y captar momentos nimios o grandilocuentes desde un celular o tablet, pero nunca sentados delante del escritorio.

actualizacion-instagram-Bastante antes de que Instagram se pusiera de moda, ya la inserción de una cámara fotográfica en dispositivos móviles supuso una verdadera revolución que “empoderó” a las personas comunes para tomar sus fotografías como y cuando quisieran. Pero una cosa es que la fotografía amateur se popularice y otra muy distinta es sacar buenas fotos, con valor estético/artístico y de buena calidad. En este punto Instagram acorta las distancias: es que con sus filtros, encuadres, rotaciones y brillos de muy fácil manejo cualquier fotografía parece espléndida, por muy pobre que sea su forma o su contenido.

Instagram es el aditivo ideal para una gran proporción de mortales que desconocemos el arte de la fotografía, mientras que cuestiona los roles del fotógrafo o el editor, que antes resultaban imprescindibles. Sin embargo, tomar una buena foto es más que pintarrajearla y agregarle colorantes. ¿Qué opinan los profesionales de la fotografía o los aficionados a este arte? ¿Verdaderamente Instagram pone en jaque sus preceptos tradicionales o es solo una forma de difundir masivamente el amor a la fotografía, pero sin anularla?

Missivas

lote-36-revistas-infantiles-anteojito-billiken-genios_MLA-F-3130173773_092012Allá por el 2000 tenía nueve años y todos los lunes recibía en mi casa la revista Genios. Una de las últimas secciones invitaba a “cartearse” con otros lectores. Durante bastante tiempo (al menos varios pares de cartas que fueron y vinieron) me escribí con Andrea, una chica cordobesa de mi edad. Nos mandábamos fotos y compartíamos cosas como si fuéramos amigas de toda la vida, aunque nunca nos vimos. Tan repentinamente como nació se apagó nuestro eufórico intercambio. Recuerdo que la estampilla y el envío salían 75 centavos de aquel entonces…  fue una experiencia hermosa.

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img_00013Hace poco tomé prestada la alegría de recibir correspondencia. Una amiga tiene la buena costumbre de mandar postales cuando está de viaje y así lo hizo en su última travesía. Llegó solita, sin sobre y con su correspondiente estampilla inglesa. Llegó, pese a los kilómetros y el (aparente) desuso del sistema postal, para revolucionar aquella mañana que parecía igual que cualquier otra.

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ABUELA HACIENDO LA LISTA DE LA COMPRA 191110Mi abuela se rehúsa al correo electrónico: no quiere ni pensar en la escritura etérea, casi impersonal que la mayoría de los mortales hacemos a través de Internet. Ya no escribe cartas, pero añora el intercambio epistolar con sus hermanas, la dedicación y el ejercicio intelectual y afectivo que escribir una carta conllevaba.

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Hoy es el Día Mundial del Correo, y pienso cuánto me gustaría revivir la adrenalina de escribir una carta de puño y letra, tomarme la molestia de enviarla (“echarla”) y cuánto más de recibir una respuesta.

El correo tiene sus limitaciones, sobre todo temporales, que atentan contra instantaneidad que hoy predomina en casi todas las actividades humanas. Y quizá en esa misma “deficiencia”, que no pega con los estándares y requerimientos actuales, radica la magia del correo: esa sana ansiedad que nos corroe por no controlar la suerte y el destino de la misiva desde el momento en que nos desprendemos de ella, ni saber cuánto tardará el cartero en devolvernos la ansiada respuesta… La indescriptible satisfacción de tocar, oler, degustar el sobre ajado, la caligrafía de nuestro interlocutor y sus vericuetos, los datos de rigor consignados, la estampilla que realza su grácil presencia…