El David (2008), Diego Figueroa

Hoy quiero compartir una de esas obras que me deslumbró apenas la “conocí”. Y digo “conocí” porque no tuve el gusto de tenerla adelante, ni pude detenerme en directo en detalles constitutivos que seguramente la harían aún más atractiva a mis ojos. Pero haberla “conocido” por Internet, por la foto de un suplemento literario o vaya uno a saber cómo, me bastó para que se abriera ante mí una catarata de significaciones posibles y se descorrieran varios sentidos que seguramente son tantos y tan válidos para nadie más que para mi. 

el david

“El David” se llama esta escultura poco convencional, y Diego Figueroa, chaqueño, es su mentor. A partir de estos primeros datos ya empiezo a fabular: el David como imitación, reminiscencia, burla o metáfora de aquel David de Miguel Ángel, ícono cultural renacentista y símbolo de perfección y belleza (al menos para su tiempo). Con poco convencional me refiero a los materiales con que fue confeccionada (plástico, bolsas de nylon, cinta adhesiva: elementos domésticos, ordinarios y económicos), pero también a la fisonomía que Figueroa le dio a su David y la actitud en que lo inmortalizó. David es un típico pibe, pibito, prepúber: flacucho, con el pelo oscuro y desprolijo, apenas vestido con un short y las clásicas zapatillas visiblemente usadas. Lo que diríamos “un pibe de barrio”.

Sigo con mi interpretación: Diego es joven y chaqueño, y a su David lo vio muchas veces a lo largo de sus años, en varios lugares en los que estuvo. Este David es simple pero es mundano, es armonioso y bello como solo un pibe de su edad y condición puede serlo. Su realce, su valía, su porte viene dado por lo cotidiano y lo usual; lo doméstico, lo ordinario tiene cabida en su vida en algo tan nimio y común a todos los mortales como es ir a hacer las compras (por eso la bolsa en su mano derecha). El David de Diego es bello porque es del mundo, y porque podemos verlo y encontrarlo poniendo el cuerpo todos los días en lo que le toca. David es muchos pibes en muchos lugares a la vez, luchándola en situaciones diversas. Me siento menos parte del David de Miguel Ángel que del de Diego Figueroa, y por eso me gusta más.

eldavidlacopiachicaMe pongo a investigar y me anoticio de otras materialidades y temporalidades de la obra de Diego Figueroa y de ciertas similitudes con el David de Miguel Ángel, ya que ambos “originales” tienen su réplica en un espacio al aire libre que los complementan. Que el “David exterior” de Diego está hecho, a diferencia del “interior”, con arcilla, lo que representa el paso del tiempo y el desgaste, y que al segundo día ya estaba resquebrajado, y unos días después directamente le faltaban pedazos. También me entero que “el David de nylon” estuvo expuesto en el flamante y bello Centro Cultural Kirchner, un reconocimiento inmenso para este artista del interior profundo de la Argentina. Leo cuál es el sentido que Figueroa quiso darle a su David, comparto a medias, me alegro de que más abajo aclare que somos los espectadores quienes completamos ese sentido parcial. Eso hice, humildemente. Pasan los meses y no me olvido de lo que este David significa para mi.

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Viaje a dedos

Hay una escultura en Punta del Este (Uruguay) que adorna sus afamadas playas y aporta un motivo artístico para visitarlas. Responde a distintos nombres: “Los dedos” (su denominación popular), simplemente “La mano” o el poético “Hombre emergiendo a la vida”, y está localizada en la parada 1 de la popular playa La Brava.

mario iFue erigida por el escultor chileno Mario Irrazábal en 1981, en el marco de la Primera Reunión Internacional de Escultura Moderna al Aire Libre y signó para siempre la obra y el destino del artista y de la ciudad receptora. La historia tiene ribetes particulares: Irrazábal era el artista más joven de todos los convocados, y ante los problemas surgidos en el lugar original de emplazamiento (la plaza pública) decidió crear su obra en la playa. Apenas le llevó seis días terminarla. El azote del viento del Atlántico no hizo mella en su ímpetu ni en el porte majestuoso de la mano; la cuidada elección de los materiales y formas constructivas hicieron que los dedos resistieran incólumes a las ráfagas, las mareas y el paso del tiempo.

La escultura le valió rápidamente el reconocimiento mundial a su autor, que en los años sucesivos erigió manos similares en geografías diversas: en Madrid en 1987, en el desierto chileno de Atacama en 1992 y en Venecia, la cittá delle gondolieri, en 1995.

Acaso uno de los misterios más grandes de la mano radica en las variadas interpretaciones recibidas. Su autor, fiel al precepto de que son los espectadores quienes completan el significado o se rebelan ante las ideas impuestas y la resignifican por completo, no se ha pronunciado de manera categórica sobre el sentido primero de “su” mano. Y es que seguramente el paso de los años, las circunstancias personales y sociales y la asociación entre esa mano que emerge con vigor y la reconocida ciudad balnearia de Punta del Este, han hecho mutar también la percepción de su mentor. 

Algunos se inclinan por pensar que la mano servía para advertir a los bañistas de la peligrosidad de las aguas; de aquí deviene el nombre de “La Brava”. Otros hablan del simbolismo presente en esa mano enraizada con la naturaleza, que nos recuerda el vínculo indisoluble entre el hombre y su entorno natural. Las diversas interpretaciones no hacen más que incrementar la riqueza y el atractivo simbólico y estético de la pieza.

En cuanto leí de los dedos y su historia me propuse conocerlos cuanto antes. Metele pata que nos vamos a ver la mano!

Skidrobot, el artista (de los) sin techo

Con este post retomo el blog e inauguro una nueva etapa:  (me) llegó el momento de compartir historias que ya están en curso, donde “mi inventiva” se verá parcialmente suspendida para hablar de lo(s) que ya existe(n): esa frase, esa intervención, esa creación a mis ojos deslumbrante e ingeniosa que, al menos para mis parámetros subjetivos, cabe en el ancho mundo del arte. 

piotrMe gusta “recolectar artistas”, atesorar en mi retina obras de arte clásico y contemporáneo que hablan del sujeto creador, su forma de reconocerse humano y de ligarse con la humanidad en su conjunto. Estoy lejos de practicar alguna de estas actividades que admiro, pero por ahora me contento con ser intermediaria y darlas a conocer.

Las manifestaciones artísticas son tan esquivas a la cuantificación como los granos de arena, porque son infinitas y de tan variadas se superponen, se invisibilizan. Pero ese no es motivo suficiente para desistir. Todo esto para aclarar que la selección sigue la lógica de mis gustos e intereses, con lo cual muchas obras igualmente dignas de mi atención quedarán afuera, y pido perdón de antemano por ello.

Queda formalmente explicada e inaugurada esta “sección”, espero que la disfruten tanto como yo y espero aportes y sugerencias! 🙂

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Skidrobot es el seudónimo de un artista callejero de origen argelino que recorre las calles de Los Ángeles, una ciudad con gran cantidad de homeless o personas sin hogar. Nuestro artista retrata la cruda realidad de quienes duermen en la calle con unas pocas pertenencias y casi nada de comodidades: “pinta” sus casas en los paredones que harán de almohada y despliega palacios de aerosol… que quedarán “deshabitados” tan pronto como sus moradores de forzado espíritu nómade emigren empujados por las vicisitudes de la vida en la calle. Skidrobot imagina sus preocupaciones, descifra sus sueños, ironiza con sus deseos y expone sus historias, poniendo en el tapete una problemática vigente en muchísimas ciudades de todo el mundo, muchas de ellas ricas y prósperas… pero no para todos.

Sus creaciones y las historias de vida de sus “modelos” pueden verse en Twitter, Tumblr e Instagram.