No todo está vendido


Documentos para animales, hectáreas de la Patagonia... ¿quién hubiera pensado que podían venderse?

Documentos para animales, hectáreas de la Patagonia... ¿quién hubiera pensado que podían venderse?

La imagen lo atestigua: en esta ciudad hay al menos un puesto callejero que ofrece DNI para mascotas. ¿Cuál será la finalidad de este trámite burocrático, acreditar la identidad de la mascota o la propiedad del dueño? ¿Sería correcto explicitar la raza del animal, cuando en nuestros propios documentos no figura la etnia para evitar la discriminación, la segregación y la xenofobia? ¿Los animales callejeros tendrán una institución protectora cual INADI?

¿Cuáles son los criterios de renovación del documento público de la mascota y los efectos jurídicos de status cívico?

¿Existe la tinta para tomar las “huellas patilares”? ¿Y el señor de las fotos carnet(De lo contrario, los propongo como potenciales nichos)

Otra cuestión crucial: ¿Podrá el dueño optar por el sexo de su mascota, en sintonía con las nuevas tendencias que dejan esta realidad biológica y fisiológica al libre arbitrio del sujeto? Además de las múltiples posibilidades, ¿constará en este nuevo DNI la opción “lo decidirá cuando (el cachorro) crezca”?

¿El Ministerio del Interior auspicia y acelera el trámite rápido, masivo, nacional y popular, especialmente en época de campaña? (¡El Registro de Nombres debe estar colapsado, dada la infinidad de denominaciones y nomenclaturas, muchas insólitas y estúpidas!).

¿Es un intento de individualizar y humanizar al animal que elogiarían los más ávidos activistas? ¿O simplemente se trata de un nuevo currito, de una oferta renovada para el público de siempre, aburrido y consumista, con un poco más de dinero para gastar que hace unos años?

La peluquería, las regulares visitas al veterinario, el paseador de perros o la ropa de invierno son hábitos que paulatinamente se instauraron como cuidados necesarios para el animal doméstico. Otras modas más recientes pujan por imponerse con la misma legitimidad, aunque todavía pertenecen al apartado de ridiculeces: obra social para mascotas, yoga para gatos, psicólogos, nutricionistas, sastres… El andamiaje está montado y la parafernalia animal está en construcción. Los DNI forman parte del anecdotario. Con semejante cantidad de actividades, ¿para cuándo una agenda para animales muy ocupados?

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