Currículum y entrevista laboral: es sólo una cuestión de actitud


Asistí a una charla sobre la elaboración del currículum y la entrevista de trabajo. El tema no aparentaba ser demasiado atractivo para una charla, sin embargo la exposición fue sumamente interesante por la óptica desde la cual se planteó. Así, lo que parecía ser un acercamiento desigual entre un oferente y un demandante de trabajo, fue resignificado como un approach y distintas presiones y necesidades en juego. Mientras que la elaboración de un currículum, tarea ardua pero asequible a cualquiera, cobra un valor extra al contribuir con la formación de primeras impresiones.

La experiencia proviene de varios ámbitos. Por tanto, en el caso de tratarse de una persona sin antecedentes laborales significativos, la elaboración de un currículum funcional puede ser la mejor alternativa. En este caso, se destacarán las habilidades pretendidas, más que su ejercicio en trabajos anteriores. También es necesario confeccionar un currículum particular para el ámbito o sector del mercado en el que deseo enrolarme. Soy la misma persona, con el mismo pasado, presente y aspiraciones, sin embargo sólo debe consignarse la información más relevante en cada caso.

Al elaborar un CV, recordar que:

  • Al momento de consignar la experiencia laboral previa, se enuncia primero el trabajo actual o más cercano en el tiempo, luego los más lejanos en el tiempo
  • Controlar lo que se escribe, para evitar que el corrector automático de la PC nos juegue una mala pasada
  • Elegir tipografías claras y tamaños lo suficientemente legibles para cualquier persona. No sería extraño que el encargado de personal sea chicato
  • No gastar dinero en sobres, sellos o carpetas. Con un folio que contenga el currículum es suficiente
  • No extenderse más de dos carillas, no adjuntar ningún certificado; se solicitará a su debido momento
  • Adjuntar una fotografía del rostro o de un plano medio, relajada, sonriente y adecuada para la presentación de un CV
  • Nunca mentir

Es interesante pensar en la entrevista de trabajo como instancia de afirmación de lo que soy, autoconocimiento y evaluación personal. Porque es indispensable que la entrevista comience mucho antes de concretar el encuentro con el responsable de la empresa. Previamente, realizar un balance de mis virtudes, habilidades y puntos débiles a mejorar será esencial para esbozar mentalmente una carta de presentación, asentir y exigir. Después de todo, no hay mejor garante de lo que se es que uno mismo, y los diplomas y la experiencia hay que saber comunicarla, trasmitirla. El autoconocimiento es importante incluso para saber autoexcluirse de una organización o un empleo que va a contramano de mis aspiraciones, capacidad y valores.

En sociedades donde la formación académica es ampliamente accesible y generalizada, la actitud pesa tanto o más que la aptitud. Poseer un título de grado no basta para asegurarse el puesto. Sin embargo, no hay que olvidar que esta instancia formativa ayuda a desarrollar las llamadas habilidades “blandas” (no mensurables, y observables al ponerse en práctica), y que son altamente deseables en cualquier puesto y empresa: capacidad de abstracción y concentración durante períodos prolongados, resolución de conflictos individualmente o en grupo, mejora de la expresión oral, sociabilidad y responsabilidad individual, etcétera.

Es central eliminar el mito de que el interés al momento de la entrevista es solo mío. Muy por el contrario, las empresas quieren todo para ayer, tienen apuro por cubrir la vacante y disponer del recurso humano. Sobre todo, tienen la enorme responsabilidad de dar con el candidato idóneo. Esta certeza debe ayudarnos a relajarnos y relacionarnos con naturalidad. Así como la empresa me examina, yo también puedo y debo examinarlos a ellos, mostrando seriedad e interés en el potencial empleo.

Otros tips sobre la entrevista laboral:

  • Resaltar lo que hago muy bien. Lo que me cuesta, debo esforzarme para mejorarlo
  • No afirmar ser bilingüe si no se maneja un segundo idioma con mucha soltura, porque es probable que el entrevistador quiera proseguir la entrevista en ese idioma
  • No hablar de cuestiones que no hacen a la actitud o aptitud, como las creencias religiosas, las preferencias políticas o los gustos musicales
  • Nunca preguntar cuánto voy a ganar, a menos que pregunten por la “remuneración pretendida”. En ese caso, si se trata de un empleo de la misma rama del que provengo, puedo pedir hasta un 35% más. De todos modos, hay que saber negociar y resignar en pos de otros beneficios como la experiencia, el prestigio de la empresa u otras ventajas del empleo

Gracias a Trabajando.com por el valioso rol de nexo entre las empresas y sus potenciales miembros, y por la original mirada acerca de cuestiones vinculadas con la inserción laboral.

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