Revelaciones salvíficas y contextuales


Los cambios repentinos, radicales y rimbombantes efectivamente me generan RUIDO. En todo orden y a todo nivel. Hoy me dejó más pensativa que de costumbre el reconocido periodista Víctor Hugo Morales. Porque más allá de compartir o no su embanderamiento, la sorpresa que generó y genera su repentino viraje asalta a opositores, oficialistas e indiferentes casi por igual.

Según ha manifestado públicamente, la revelación lo cambió por completo. Sus ideas, sus valores, sus prioridades y, en el plano profesional, su estilo para comunicar, que se volvió más agresivo, poco conciliador y machacador, son algunas aristas del nuevo VHM. Lucidez, contemplación, realidad, verdad, son términos fuertes que ha empleado a lo largo del tiempo para explicar su conversión. Como si un simple ser humano pudiera adjudicarse la plena posesión de estos atributos… Más que una defensa del modelo nacional, se evidencia en él un profundo odio al Grupo Clarín. Lo hace explícito cada día, en cada emisión radial, y gracias a su prestigio y voluminosa audiencia fija una agenda obsesionada con el poderoso multimedios. Se ha vuelto monocorde, monotemático y tan reiterativo que la tentación de cambiar de dial me asalta cada día, pese a que admiro su formación y sus dotes de entrevistador. Si el odio, el rencor, la envidia son los motores de su apología, nada bueno puede nacer de ella.

No es que esté en contra de defender una causa con pasión, simplemente sugiero que, en todo, debiéramos reservarnos el derecho a la duda. Ni todo es blanco, ni todo es negro, mucho menos en cuestiones atravesadas por millones de intereses diversos como la política. No pregono el escepticismo y relativismo descartiano, sí la humildad y la autoconciencia de ser seres finitos y limitados, y por tanto, incapaces de poseer la verdad absoluta de nada.

El cambio de bando de VHM francamente me hace un ruido molesto. Habla como si se le hubiera presentado la mismísima Revelación divina y le hubiera cambiado definitivamente el curso a su vida. Es sumanente peligroso apelar a una terminología y unos comportamientos afines a  la religión y no a la cuestión política. Se corre el riesgo de distorsionarla y confundirla con lo trascendente, con la Verdad. Es demagogo y oportunista el que arma su personaje y su discurso cual profeta bíblico. Ni VHM, ni este gobierno, ni los que vendrán tendrán plenamente la Verdad. Los méritos que se atribuyan por demás son realmente peligrosos: nadie está exento del error, y al final el pueblo soberano sopesará cuánto hay de realidad y cuánto de ficción. Eso, siempre y cuando no se los obnubile con tanta prédica oficialista.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s